Son un conjunto de dos grandes naves con vertiente a dos aguas destinadas a talleres de los trenes que hacían el recorrido Ojos Negros-Sagunto. En su fachada principal se abren dos grandes puertas en cada una de las naves, con la excepción de una que es más pequeña, sobre las que se sitúa un óculo, realizados con sillares de piedras dispuestos de manera dentada al igual que ocurre con las esquinas y en el zócalo. A lo largo de los paramentos se abren ventanas con forma de arco muy rebajado con tres sillares decorativos dispuestos por encima de los dinteles, además de descubrirse dos óculos más en las fachadas traseras. Se utilizaban para el mantenimiento del ferrocarril. Adosada a una de las naves se encuentra un almacén en el que se guardaban las muestras de las catas de terreno.



